Percloroetileno (PER):

El «Informe de evaluación de sustancias para el percloroetileno» de la ECHA publicado en octubre de 2014 concluye, basándose en el dossier de registro en REACH, que a nivel de la UE no se requieren más acciones regulatorias, como la autorización o la restricción. El PER es una de las pocas sustancias que pasó esta evaluación sin que se solicitara más información.

El PER no se considera una sustancia extremadamente preocupante (SVHC) Por lo tanto, las empresas pueden seguir utilizando este disolvente, que sigue siendo considerado como la referencia en el sector debido a su excelente capacidad de disolución y su reciclaje sencillo y efectivo. Para poder seguir utilizando esta sustancia de conformidad con la normativa REACH, los usuarios deben cumplir estrictamente las medidas de gestión de riesgos o las instrucciones de uso especificadas en el dosier de registro o en la hoja de datos de seguridad extendida.

Tricloroetileno (TRI):

Desde el 21 de abril de 2016 (fecha tope), el uso de TRI solo está permitido si se concede una autorización para un uso relevante. El 10 de agosto, la Comisión Europea decidió sobre las solicitudes de autorización para emplear tricloroetileno (TRI) en la limpieza de piezas industriales mediante desengrasado por vapor y las concedió.

Las autorizaciones tienen un período de revisión de 4,5 años válido a partir de la fecha tope (21 de abril de 2016) y, por consiguiente, dicho período de revisión expirará el 21 de octubre de 2020. Aquellos usuarios que necesiten continuar usando TRI después de la fecha tope y cumplan todos los requisitos para la autorización y la «Decisión de aplicación de la Comisión Europea» podrán continuar utilizando TRI.

El expediente de autorización y la «Decisión de aplicación de la Comisión Europea» pueden consultarse aquí.

1-bromopropano/n-propilbromuro (nPB):

A finales de septiembre de 2016, la Comisión Europea redactó la modificación al Anexo XIV, donde incluyó el n-PB debido a su clasificación como tóxico para la reproducción (categoría 1B). Por consiguiente, se considera una sustancia extremadamente preocupante (SVHC). Por eso, de acuerdo con los principios de REACH, el n-PB no se puede considerar un sustituto para el TRI. La enmienda propuso una última fecha de solicitud para el n-PB de 36 meses tras su inclusión en el ANEXO XIV. Después de la última fecha de solicitud, solo se podrá utilizar el n-PB si se concede una autorización para un uso específico. En junio de 2017, la Comisión Europea enmendó el Anexo XIV, incluyendo el n-PB debido a su clasificación como tóxico para la reproducción (categoría 1B).

La enmienda estipula el 4 de julio de 2020 como última fecha de solicitud para el n-PB. Después de esta última fecha de solicitud, solo se podrá utilizar el n-PB si se concede una autorización para un uso específico. Puede consultar esta información en el sitio web de la ECHA:

https://echa.europa.eu/es/authorisation-list/-/dislist/details/0b0236e1804d5364

Alcoxipropanoles

Los alcoxipropanoles son disolventes sintéticos conocidos como alcoholes modificados. Estos disolventes consiguen excelentes resultados de limpieza en muchas aplicaciones gracias a su equilibrada capacidad de disolver sustancias polares y apolares. Estos productos presentan una baja toxicidad y un buen perfil ambiental, y, por lo tanto, no se consideran SVHC.

Los alcoxipropanoles han sido registrados para aplicaciones de limpieza de superficies y de limpieza textil.

Hidrofluorocarbonos (HFCs):

A finales de 2016, en la conferencia de la Naciones Unidas en Ruanda, 197 países acordaron reducir drásticamente su uso de HFCs, un potente gas de efecto invernadero que se usa en acondicionadores de aire, frigoríficos y aplicaciones de limpieza con disolvente y desengrasado a vapor. Los HFC se desarrollaron en la década de 1990 para sustituir a los hidroclorofluorocarbonos (HCFC) y otras sustancias que dañan la capa de ozono. A pesar de que los HFC utilizados en aplicaciones de limpieza con disolventes no agotan el ozono, sí tienen un alto potencial de calentamiento global (GWP). El continuo aumento de los HFC los convertiría en un motor importante del cambio climático. Por ello, todos los miembros de la ONU decidieron desmantelar su producción de manera gradual con arreglo al mismo acuerdo que regulaba los HCFC, o sea el Protocolo de Montreal.

El recién modificado Protocolo de Montreal exigirá que países más desarrollados, como Estados Unidos, comiencen a reducir el uso de HFC en 2019, mientras que los países menos desarrollados y aquellos en los que la temperatura ambiental es más alta empiecen a restringir su uso en 2024.

Todo esto está implementado con arreglo al Protocolo de Montreal que fue ratificado en los años 1990, por lo cual el acuerdo es legalmente vinculante. En última instancia, el objetivo de la nueva enmienda es reducir el uso de HFC a nivel mundial en al menos un 80 % para mediados de siglo.

Con frecuencia, se promueven las llamadas hidrofluorolefinas (HFO) como sustituto de los HFC. De hecho, el GWP de las HFO es menor que el de los HFC. Sin embargo, hay ciertos reparos contra las HFO, ya que su composición química no es del todo transparente y faltan datos científicos.